La creatividad: cualidad indispensable en el mercado laboral del futuro

Escrito por
Raul Lopez Pozuelo - BTS
Raúl López Pozuelo
Consultant

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Diariamente tomamos cientos de decisiones. Desde aquellas que son importantes y significativas, a las más prosaicas e irrelevantes. ¿Le echo más sal al filete? ¿Tengo tiempo para cruzar antes de que pase el coche? ¿Llamo a un cliente, o mejor le hago una visita? Y así, innumerables momentos de decisión cada día. Cada hora. Cada minuto.

Nuestro cerebro tiene una gran capacidad para tomar decisiones. Cuando se enfrenta a un desafío, canaliza toda la información disponible en lo que Edward de Bono llamó “ríos de pensamiento” (Edward de Bono es uno de los mayores expertos en creatividad del mundo, acuñador del término “pensamiento lateral” en 1967). Estos ríos son vías de pensamiento formados por la interconexión de millones de neuronas, que empiezan a ser creados cuando somos niños y son el fruto de la experiencia que vamos acumulando. Cuando nos enfrentamos a un desafío, este es encauzado en uno de los ríos, lo cual nos permite tomar una decisión rápida. Por lo tanto, el cerebro no está diseñado para buscar soluciones originales, sino para aplicar soluciones exitosas en el pasado a problemas nuevos.

Los ríos tienen sus ventajas, puesto que nos permiten usar la experiencia a nuestro favor en el ámbito personal y profesional. Las desventajas llegan cuando lo que queremos hacer es, precisamente, buscar soluciones nuevas – es decir, escapar de los ríos de pensamiento y ser creativos.

Hace unos meses, Barack Obama participó en una sesión de preguntas de ciudadanos en un ayuntamiento. Una de ellas trataba sobre la desaparición de puestos de trabajo en factorías de la región y él, con cierta crudeza, respondió que “algunos trabajos, sencillamente, nunca van a volver”. Obama habló de la mayor eficiencia de las plantas, que necesitaban menos mano de obra para producir el mismo número de unidades, y del impacto de la automatización. Explicó que esto traía beneficios, como la creación de nuevas industrias– por ejemplo, aquellas dedicadas al diseño y mantenimiento de estos robots – pero había una parte negativa: la desaparición de otro tipo de empleos, a lo cual no quedaba más que resignarse.

¿Qué tipo de trabajos son los que pronostica Obama que van a continuar desapareciendo? La respuesta es aquellos en los que es suficiente con aplicar los ríos de pensamiento. La trabajadora de una cadena de montaje; el cajero de un supermercado; la vendedora de entradas en un cine. En el siglo XXI, estamos siendo testigos de la lenta desaparición de los trabajos en los que la creatividad no es necesaria, debido a que la inteligencia artificial ya es lo suficientemente sofisticada para encargarse de ellos. Y esta tendencia no va a frenar.

Ser capaz de salir de los ríos de pensamiento es un requisito clave para mantenerse vivo en el mercado laboral del futuro. Las compañías líderes no quieren trabajadores que sigan la corriente y hagan “lo de siempre”. Quieren profesionales capaces de descubrir soluciones nuevas y originales y así aportar valor a la empresa.

Cuando he presentado esta idea en algunas compañías, suele haber alguien que cree que no es justo exigir creatividad a los trabajadores. Dicen que ser o no creativo es algo “con lo que se nace o no”, y a nadie le gusta la idea de ser juzgado por algo que no puede controlar. Nada más lejos de la verdad: ser creativo es una disciplina que se puede aprender y practicar, como montar en bicicleta o ajustar unos presupuestos.

El mundo empresarial está comenzando a entender la situación, y por ello está convirtiendo en una prioridad el desarrollo de una cultura de innovación, que incluye el impulso de habilidades creativas. Así, hemos tenido la oportunidad de colaborar con uno de los mayores proveedores de servicios de telecomunicaciones del mundo, que ha invertido 15 millones de dólares con nosotros en los últimos 3 años, para fortalecer las capacidades creativas y de ejecución de proyectos de innovación de cerca de 5.000 de sus líderes por todo el mundo. Y también con una compañía Fortune 100 de Silicon Valley a la cual, con un proyecto de más de 3 millones de dólares, ayudamos a mejorar las capacidades de liderazgo en innovación y creatividad de alrededor de 2.500 de sus líderes, como apuesta principal para su transformación de modelo negocio. Y esto son solo dos ejemplos entre muchos.

No es casualidad que las compañías más valoradas del mundo, como Apple, Google o Tesla, favorezcan a los trabajadores capaces de aportar valor, de manera autónoma, más allá de lo establecido. Mientras que muchas de las grandes empresas que llevan décadas entre nosotros siguen perdiendo competitividad, debido a una cultura de trabajo rígida y escéptica a la capacidad innovadora del trabajador.

Por tanto, será el trabajador creativo y proactivo el más valorado en el futuro, consiguiendo diferenciarse de sus colegas y sobreviviendo en un mercado laboral que cada vez da mayor importancia a estas cualidades. Y el que continúe atrapado en sus ríos de pensamiento, sin forzar a su cerebro a pensar diferente, quedará, como predijo Obama, fuera del mercado.

Sobre el autor

Raúl López Pozuelo, Strategy Execution Consultant de BTS.

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